
Los notarios registraron en 2025 más de 225.000 operaciones de este tipo, una cifra nunca vista. La mayoría de las transmisiones consisten en dinero en efectivo. Tras la firma con la que un joven certifica la compra de su primera vivienda suele haber otra rúbrica invisible que hace posible la adquisición. No aparece en el contrato ni figura en la propiedad, pero a menudo resulta decisiva. Es la de unos padres, abuelos u otros familiares que aportan el dinero necesario para salvar el principal obstáculo de la transacción, el de la entrada. Los números dan forma a un relato cada vez más frecuente. En España, nunca antes se habían registrado tantas donaciones ante notario como en 2025. Fueron más de 225.000 y suponen una subida del 13% respecto al año previo, que ya de por sí había roto todas las marcas. El recuento lo ha realizado el Consejo General del Notariado (CGN) y engloba a la totalidad de las donaciones formalizadas, ya sean de dinero líquido, de inmuebles o de otro tipo de bienes. Y las razones del subidón, sugieren los notarios, hay que buscarlas principalmente en la situación que atraviesa la vivienda. María Teresa Barea, portavoz del CGN, apunta a un “compendio de causas”. Por un lado, un mercado inmobiliario marcado por unos precios al alza, “con muchos jóvenes que podrían pagar las cuotas hipotecarias, pero que no son capaces de afrontar el pago de la famosa entrada y de los gastos iniciales”. Por otro, una generación de padres y abuelos que, en general, tiene más capacidad de ahorro y puede “dar un empujón económico a hijos y nietos”. Eso explica la composición de la mayor parte de las donaciones. Barea señala que, por lo que ven ella y sus colegas, la mayoría de las conocidas como herencias en vida consistieron en entregas de liquidez. “Fueron fundamentalmente padres, a veces incluso abuelos y tíos, que donaron algo de dinero”, prosigue. El perfil del donatario fue el de una persona joven, de hasta 35 años, que recibió cantidades que oscilaban entre los 15.000 y los 40.000 euros y que se destinaban casi siempre al acceso a la primera casa. “Hablamos normalmente de familias de clase media, no es habitual ver cuantías elevadísimas”.
Fuente periodistica : EL PAIS